
Siempre recordamos donde estamos en el momento en el que pasa un suceso memorable: Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando cayeron las Torres Gemelas, recuerdo dónde estaba cuando en la radio anunciaron el secuestro de Aldo Moro o cuando llegó la noticia de la muerte de Giovanni Falcone. Y recuerdo también cuando se supo la muerte de Bob Marley.
Y durante años, a través de nuestra Web, me he dado cuenta de que tantos otros como yo tienen un claro recuerdo de aquel momento y de la sensación de asombro y de tristeza que nos había dejado dentro.
Era una bella y calurosa mañana de mayo y la noticia me cogió en clase. Entonces yo era un joven estudiante de un instituto técnico con la pasión por un nuevo estilode música que estaba revolucionando el rock y el pop de la segunda mitad de los años 70: el reggae. Y con el reggae obviamente sus portavoces más conocidos: Marley, Tosh, Third World, Steel Pulse, Toots, Culture, etc.
Han pasado 30 años desde aquel triste día y la pregunta es si la elección de seguir a Marley ha sido una elección fácil o no. Y la respuesta no puede ser otra que afirmativa: cuando han pasado ya tantos años de su muerte, Marley siempre está donde debe estar, entre los grandes de la música, entre los grandes iconos del siglo XX.
Hace 3 meses cuando leí que el premio Nobel por la Paz Aung San Suu Kyi escucha a Mozart y a Bob Marley entendí que no había perdido mi tiempo, que su música de verdad ha contribuido a cambiar la conciencia, que ha de verdad influenciado a millones de jóvenes en todo el mundo, cualquiera que sea su lengua, su religión, su creencia política.
Y la cosa es aún más sorprendente teniendo en cuenta que Bob no era después detodo tan “políticamente correcto”… cierto, está el mensaje alentador y universal del “One Love, One Heart” pero también está el uso de la marihuana, la posición antiabortista, un cierto machismo, declaraciones contra la Iglesia Católica que hacen estremecerse, algunas fotografías con exponentes poco aconsejables de los ghettos jamaicanos.
Marley es amadísimo por el mundo musulmán a pesar de que uno de los símbolos de la religión rasta sea la estrella de David y a pesar de que el mismo Marley en sus canciones haya citado algunos personajes queridos de la tradición judía como Moisés, Rey Salomón, Rey David.
Y sin embargo, o quizás sea justo por esto, por esta difícil catalogación suya en un preciso modelo político o religioso, permanece como uno de los hombres más conocidos y admirados del planeta, cada uno se ha formado una imagen de él que va más allá de su historia, de las cosas que ha dicho, de sus contradicciones. Cada uno tiene una idea de Marley por así decirlo “personalizada”, puedes encontrar su imagen tanto en los centros sociales como en los centros comerciales, su música tanto en el I-Pod de la familia de George W. Bush como en la de Barak Obama, sus canciones cantadas por los jóvenes norteafricanos como por los chicos israelíes, su póster en la habitación de un famoso college americano como en la más miserable chabola nigeriana.
No soy yo el que tiene que juzgar si está bien o mal y quién es el portador apropiado de su mensaje y de su música. A mí me basta con cerrar los ojos y ponerme en los cascos "Redemption Song", luego hablamos de nuevo dentro de 30 años, ¿Vale?
Marco Virgona e Ivan Serra
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