La instructora Cristina nos revela sus secretos. Conocemos a veinte chicas hoy a las 17 que están bailando la danza del veintre cerca del area "House of Rastafari". Cristina, la instructora que está presente, muestra a su discípulas los movimientos de este arte encantador. El público está extasiado por su espectáculo.
Faja negra a la cabeza, camiseta blanca, pendientes y faldita morada. Tiene 24 años y llega desde Monza : "Esta no es la primera vez en la que estoy en el Sunsplash, adoro enseñar esta arte. Todo empezó hace 8 años, con mi hermana, casi como un juego, pero después nunca he podido alejarme de esta emoción". Cristina nos cuenta que era una chica muy timida, el baile la ha ayudado a encontrar la autoestima : "Ayuda mucho en la respiración, se trata de una gimnasia suave. Es una nueva manera de vivir la vida. Mueves todos lo múscolos. Del pelvis, de la espalda, de los dedos. A menudo mi discípulas siguen los cursos porque su médico de cabecera lo aconsejan". A veces esta arte pierde valor porque la televisión instrumentaliza su imagen : "Entre vulgaridad y sensualidad la diferencia es muy sutil" Es importante que las mujeres que bailan este tipo de danza entiendan que lo hacen por ellas mismas. Para expresarse con el cuerpo y con el alma. El contexto en el que se desarrolla este arte es especial.
La mujer necesita de una escenografía en la que se encuentre a gusto". Preguntamos a Cristina cual ha sido una particular satisfacción en el enseñar danza del vientre: "Durante una entre las exhibiciones que he organizado, una de mis discípulas no quería bailar, a causa de su timidez. Después haberla convencida, ella me dio las gracias porque la había ayudada a salvar su límite. Verla feliz me ha llenado de gozo"
Ivan Vadori
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