El olor picante delante de las mesas del Panama Thai food se mezcla con el de las salchichas catalanas a la plancha, a dos pasos del Main Stage. Bajo de la tienda dedicada a la cocina valenciana, entre el final de un concierto y el comienzo del siguiente, los chicos están en fila para pedir un plato de calamares fritos y crujientes, así como una paella de pescado, carne y verduras.
comer los spaghetti del restaurante italiano, mientras a pocos pasos, los Elfi cocinan las pizzas en un horno a leña. El viaje del gusto continúa entre las sopas indonesias y el chili mexicano, pasando por el pan expuesto en la vitrina del stand jamaicano, el kebab al pollo. Este es un viaje alrededor del mundo, entre colores, sabores y olores lejanos.
En el Rototom Sunsplash, el amor, la paz y la unidad se sirven también en la mesa. ¿Un ejemplo concreto? El stand de la pasticería Marel. Detrás de la barra, la afro-malesiana Helen Mara, la española Marta Peres, el italiano Giussepe Turgo y el belga Thierry Puissan, chef de profesión. Cuatro treintañeros con muchas ganas de hacer crecer la pasión por el dulce, la mermelada, tartas y pasteles. Se han encontrado por primera vez tras cuatro años. Trabajaban en un servicio de catering. Después, a Marta y Helen se les ocurrió la idea de crear una empresa. Ahora, este proyecto se ha hecho realidad con localización en Valencia. «Utilizamos solo y exclusivamente productos a kilómetro cero. Conocemos quien los cultiva y los compramos directamente de ellos. La nuestra es una cocina sostenible, genuína y económica. En todo aquello que preparamos hay ingredientes típicos de nuestra cultura culinaria» explica Helen. En su stand podemos encontra el «fadrinet», un dulce típico de Valencia, pero con un relleno especial: con sabores de crema, higos, melocotones y almendras, lo que une un pedazo de Europa, Asia y África.
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