
Hoy viernes es día de llegada al festival, de encuentros, momento para hacer nuevos amigos mientras la gente espera con ilusión en la larga cola que se forma en las taquillas. Cientos de personas, de diferentes nacionalidades (aunque abundan los italianos), colores, edades. Llegan cargados con sus tiendas de campañas, mochilas y sobre todo la enorme emoción de llegar al mayor festival de música y cultura jamaicana en Europa.
Para muchos de los recien llegados de nacionalidad española es su primer Rototom y supone para ellos la realización de un sueño. La cercanía les ha brindado la oportunidad de vivir esta increíble experiencia sin la necesidad de desplazarse a la anterior ubicación del festival en la región italiana de Udine.
Este es el caso de un grupo de cuatro amigas llegadas desde un pequeño pueblo barcelonés. Habían oído hablar mucho del Rototom pero nunca han tenido el suficiente presupuesto para permitirse el elevado coste que conlleva viajar a Italia. Lo que más les apetece es poder ver a Etana sobre el escenario, pero las actividades extra musicales suponen un importante aliciente para ellas, principalmente la programación del espacio vivir la energía, y los talleres de cocina africana desarrollados en el Afrincan Village.
A su llegada al festival han podido comprobar la excelente organización de todo el evento y han agradecido detalles como el reparto de botellitas de agua para aguantar frescos la espera en las taquillas bajo el potente sol del Levante.
Caso curioso es el de Marcello y Damiano, ambos italianos y residentes desde hace dos años en la localidad manchega de Ciudad Real por motivos de trabajo. Siempre quisieron ir al Rototom cuando vivían en Italia, pero por uno u otro motivo nunca pudieron materializar su sueño. La coincidencia con sus vacaciones, la cercanía y el atractivo de ser un emplazamiento con playa han hecho que tomasen la decisión de pasar cuatro días en el festival.
Tantas veces han oído hablar del buen ambiente que se genera el el festival que están deseando comprobarlo. Buscan, además de poder disfrutar de conciertos como el de Glen Washinton o Anthony B, experimentar con la cocina africana, aprender algo más sobre la situación de los derechos humanos en el mundo o poder conocer experiencias de vida como la de Enric Durán y la cooperativa integral de la que forma parte. Es decir, que el compromiso político y social del Rototom ha sido determinante a la hora de emprender este viaje.
Gonzalo es un investigador madrileño de musicología que se encuentra embarcado en la realización de una tesis doctoral sobre el ska en España por lo que para él el mayor atractivo del festival radica en la programación de la carpa ska. Este espacio es una novedad en esta edición del Rototom que obedece a un acuerdo alcanzado con Toni Face, responsable de uno de los principales sellos de la música jamaicana oldies en nuestro país. Este joven estudiante que llegado en tren desde su localidad de origen pretende disfrutar de las ocho veladas que abarca el festival y de las actividades en la playa, especialmente de las sesiones de taichi, risoterapia y meditación en las que siempre ha estado interesado.
Desde Barcelona han llegado nueve amigos, seis de los cuales viven en la ciudad condal pero son italianos. Se alojan en el camping del festival, del que han destacado su buena organización y su mayor ilusión es ver en directo a Alborosie y poder bailar hasta la madrugada con los distintos sounds systems que actuarán en la carpa Dancehall. Saben, además, que este tipo de eventos propician conocer a mucha gente y un ambiente de hermandad único e irrepetible.
Estos son sólo unos ejemplos de la gente que se acerca hasta el Rototom Sunsplash, mil historias, mil formas de entender la música y la vida, pero todas con un objetivo común: el respeto y el amor por el reggae.
Lorenzo ‘Lalo’ Flores
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